RIESGOS DURANTE LA GESTACIÓN

En el embarazo pueden surgir situaciones que alteren su desarrollo normal y que representen un peligro para la salud de la madre o del bebé, estos riesgos pueden tener distintos orígenes, como factores médicos, sociales, ambientales o biológicos. Por ello, es fundamental identificarlos a tiempo y recibir atención médica adecuada, ya que un control oportuno puede evitar complicaciones mayores y proteger tanto a la gestante como al feto en formación.

La diabetes gestacional también representa un riesgo, ya que altera el nivel de azúcar en la sangre durante el embarazo. Esta condición puede provocar que el bebé crezca más de lo esperado, lo cual puede dificultar el parto y aumentar la necesidad de realizar una cesárea. Además, existe la posibilidad de que el recién nacido sufra una bajada de azúcar después del nacimiento o tenga más probabilidad de desarrollar obesidad en el futuro. Para controlar esta afección se recomienda mantener una alimentación saludable, realizar actividad física regular y, si es necesario, seguir un tratamiento médico. Las mujeres con sobrepeso o antecedentes familiares de diabetes deben tener especial cuidado y realizarse las pruebas necesarias durante el embarazo.

La salud emocional materna también puede representar un riesgo si no se atiende adecuadamente, durante el embarazo, las alteraciones emocionales como la ansiedad crónica, la depresión o el estrés intenso no solo afectan el bienestar psicológico de la madre, sino que también pueden influir negativamente en el desarrollo del feto. Estas condiciones pueden alterar la producción de hormonas clave en la gestación, lo que puede derivar en partos prematuros, bajo peso al nacer e incluso dificultades en el vínculo afectivo postnatal. La detección temprana de síntomas emocionales y la atención psicológica oportuna deben ser parte integral del cuidado prenatal.



La presión alta también puede convertirse en un riesgo grave cuando se presenta durante la gestación. Si no se controla a tiempo, esta condición puede avanzar hacia una complicación conocida como preeclampsia, que puede afectar tanto a la madre como al feto. La preeclampsia suele identificarse por síntomas como hinchazón excesiva, visión borrosa y la presencia de proteínas en la orina. En los casos más severos puede derivar en eclampsia, una emergencia médica que se acompaña de convulsiones y puede causar daños en órganos vitales. Por ello, es fundamental vigilar los niveles de presión arterial durante los controles médicos.

Las condiciones sociales y económicas desfavorables aumentan la exposición al riesgo, vivir en contextos de pobreza, falta de acceso a servicios de salud, alimentación deficiente o violencia doméstica puede poner en peligro la vida de la madre y del bebé. Las mujeres en estas situaciones tienen menos posibilidades de acceder a controles prenatales, de recibir orientación adecuada y de mantener una alimentación saludable. Por eso, los programas de salud pública deben priorizar la atención en poblaciones vulnerables para reducir la mortalidad materna e infantil.

La automedicación durante el embarazo puede ser una fuente silenciosa de riesgo, muchas gestantes recurren al uso de medicamentos sin receta para aliviar malestares comunes como dolores de cabeza, náuseas o resfriados, sin saber que algunos fármacos pueden atravesar la placenta y afectar al feto. Incluso remedios naturales o infusiones pueden tener efectos secundarios no deseados. Por ello, se recomienda evitar el uso de cualquier medicamento que no haya sido previamente aprobado por el personal médico, ya que los riesgos pueden ser graves, especialmente en el primer trimestre.

Uno de los riesgos más delicados es la amenaza de aborto espontáneo, que consiste en la pérdida del embarazo antes de la semana veinte, esta situación puede producirse por diferentes motivos, como problemas genéticos, infecciones sin tratar o alteraciones hormonales. También pueden influir malformaciones en el útero u otras condiciones médicas previas, algunos signos de advertencia son el sangrado vaginal, los dolores en la parte baja del abdomen y la desaparición de síntomas como las náuseas o la sensibilidad en los senos. Frente a estos síntomas, es importante acudir rápidamente al médico para recibir atención especializada.

El parto prematuro, que sucede cuando el bebé nace antes de las treinta y siete semanas de gestación, este tipo de parto puede generar problemas de salud en el recién nacido, ya que muchos de sus órganos aún no están lo suficientemente maduros para funcionar correctamente fuera del útero. Las causas que pueden provocar un parto prematuro son variadas, entre ellas se encuentran las infecciones, los embarazos múltiples, enfermedades sin control como la diabetes o la hipertensión, el consumo de cigarrillos o drogas, así como situaciones de mucho estrés. Reconocer los factores de riesgo y realizar controles médicos frecuentes puede reducir las probabilidades de que esto ocurra.

Las infecciones también pueden representar un riesgo si no se detectan ni se tratan a tiempo. Algunas, como la toxoplasmosis, la rubéola o el citomegalovirus, pueden afectar directamente al bebé y provocar daños severos. Estas enfermedades pueden causar malformaciones, sordera, ceguera o problemas neurológicos. Otras infecciones graves como la sífilis, el virus del Zika o el VIH pueden provocar la muerte fetal o condiciones de salud crónicas. Para prevenir estas infecciones es fundamental realizarse los análisis indicados durante el embarazo, evitar el contacto con agentes contaminantes y seguir las indicaciones del personal de salud.

Restricción del crecimiento intrauterino, una condición en la que el feto no alcanza el tamaño esperado según la etapa del embarazo. Esta situación puede estar relacionada con una mala alimentación materna, problemas en la placenta o enfermedades como la hipertensión. También puede verse influenciada por el consumo de sustancias como alcohol, tabaco o drogas. Cuando el bebé no crece de forma adecuada dentro del útero, existe un mayor riesgo de complicaciones al momento del parto y de problemas de salud durante los primeros años de vida. Por esta razón, es esencial mantener buenos hábitos, asistir a todos los controles médicos y prestar atención al desarrollo del embarazo.

El embarazo adolescente conlleva riesgos adicionales que requieren atención especial, cuando el embarazo ocurre en edades tempranas, el cuerpo de la madre puede no estar completamente preparado para llevar a término una gestación sin complicaciones. Esto puede aumentar las probabilidades de parto prematuro, hipertensión gestacional, anemia y otros problemas de salud tanto para la madre como para el bebé. Además, las adolescentes suelen tener menos acceso a servicios de salud, educación sexual adecuada y redes de apoyo, lo que puede agravar los riesgos. Por ello, es importante que el sistema de salud ofrezca un acompañamiento especializado y sensible para este grupo.

Las condiciones laborales pueden influir negativamente en la evolución del embarazo si no se adapta, las mujeres embarazadas que realizan trabajos físicamente exigentes, con largas jornadas de pie, exposición a sustancias tóxicas o estrés constante, pueden estar más expuestas a complicaciones como contracciones prematuras o alteraciones en el crecimiento fetal. Es necesario que existan políticas de protección laboral que garanticen ambientes seguros, tiempos adecuados de descanso y medidas que protejan la salud materna y fetal, especialmente durante los últimos meses de gestación.

Las enfermedades preexistentes no controladas pueden potenciar el riesgo gestacional, mujeres que ya padecen enfermedades crónicas como lupus, problemas renales, epilepsia o trastornos de la tiroides tienen más posibilidades de enfrentar complicaciones durante el embarazo si no se realiza un seguimiento médico especializado. En estos casos, el embarazo debe considerarse de alto riesgo y requerir una vigilancia continua con controles más frecuentes, ajustes en la medicación y coordinación entre diferentes profesionales de la salud.


Autor: Xiomara Arriciaga


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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